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Bicis II

¿Sabes andar en bici? Ya sea como medio de transporte o para tener aventuras, andar en bici es una forma de transporte saludable y divertida. Además, cada vez que vamos en bici reducimos la contaminación en nuestra ciudad y ¡ahorramos! Tampoco es necesario tener cierta edad; tod@s podemos andar en bici, desde los más pequeños hasta los más grandes.

Sin embargo, para andar con seguridad, es necesario seguir algunas reglas. Primero, hay que cuidar la bici y darle mantenimiento, checar que la cadena tenga aceite, las llantas no estén ponchadas y ver que funcionen bien los frenos.

También es importante que la bici sea de tu tamaño, para que la puedas manejar y controlar bien. Ambos pies deben tocar el piso cuando estás aprendiendo.  Siempre hay que usar un casco para protegerte en caso de una caída.  Usar ropa clara o de colores brillantes te ayuda a tener mayor visibilidad. Esto es importante porque así los automovilistas te puedan ver más fácilmente.

Checa con tus papás los lugares por los que puedes pedalear tranquilamente, ya sea en algún parque o una calle con poco tráfico. Recuerda mantenerte atento al camino para que evites cualquier obstáculo que te pueda hacer caer. Asegúrate también de usar ambas manos para manejar y de fijarte para todos lados antes de cruzar una calle. Nunca vayas en sentido contrario al tráfico, puede ser muy peligroso.

Como con todo, entre más practiques, mejor serás. Así que aprovecha para salir a pasear en bici cada vez que puedas.

Historia de la bicicleta

¿Sabías que hay el doble de bicis que coches en el mundo? En muchos países en Asia por ejemplo, es la principal forma de transporte. La bicicleta tiene muchos usos, además de servir como diversión y para hacer ejercicio.

La primera forma de transporte en dos ruedas la inventó el barón alemán Karl von Drais en 1817. Durante los siguientes años varios ingleses, alemanes y franceses fueron haciendo cambios que mejoraron el diseño. Sin embargo, su forma actual ha cambiado muy poco desde 1885.

Este invento que nos parece tan común tuvo un gran efecto en la sociedad. Por una parte la fabricación de este medio de transporte sirvió como antecedente para otras industrias como la automotriz y la aeroespacial que diseñaron sus fábricas como las de las bicicletas. Pero lo más importante es que permitió a las personas moverse de forma independiente a un precio accesible para muchos. Antes de la bicicleta, la gente sólo podía moverse caminando o en carruajes o caballos.

Con el paso del tiempo la bicicleta se fue volviendo muy popular. A principios del siglo XX había cientos de clubes ciclistas donde la gente podía aprender a andar en bici y a salir de paseo con otras personas. De hecho, en los años 1950´s en Oaxaca, los habitantes se quejaban de que las bicis estaban por todas partes. ¿Te imaginas una ciudad donde haya más bicis que coches?

Insectos trabajadores

¿Sabías que hay aproximadamente 20,000 especies de abejas en el mundo? ¿Y qué existen desde hace 30 millones de años?

Estos pequeños insectos que a veces zumban a nuestro alrededor y amenazan con picarnos, son increíblemente trabajadores y organizados. Viven en todos los continentes, excepto en la Antártida, y llegan a vivir hasta 80,000 en una colmena. Tienen 6 patas, dos ojos, dos alas y un estómago. Sus alas se baten 11,400 veces por minuto, lo que hace que produzcan el zumbido que escuchamos.

Las abejas tienen una organización muy estricta. Primero está la reina, que se dedica a poner huevos. Están los zánganos que se aparean con la reina y las abejas trabajadoras, que limpian la colmena y se encargan de recolectar el polen para alimentar a todos.

La abeja es el único insecto que produce comida que consume el humano: la miel. Esta deliciosa sustancia es 80 % azúcar y 20 % agua y es la única comida en el planeta que no se echa a perder. Además se considera que tiene propiedades curativas; la miel se ha usado durante milenios para ayudar a sanar heridas, ya que los microbios no pueden vivir ahí.

Para producir medio kilo de miel, las abejas tienen que volar más de 88,000 kilómetros y colectar el polen de dos millones de flores. ¡Es como ir de Oaxaca a la Ciudad de México más de 90 veces ida y vuelta! O volar 3 veces alrededor de la Tierra. ¿Te imaginas?

¡Bombas!

¿Te imaginas cómo se vería Oaxaca llena de flores, plantas y árboles por todos lados? Sería mucho más verde, colorida y fresca, ¿no te parece? Te invitamos a convertirte en un guerrillero verde para ayudar a transformar tu ciudad.

Aunque la idea es antigua, el japonés Masanobu Fukuoka desarrolló el método conocido como nendo dango para frenar la desertificación en las ciudades. Tú puedes hacer estas bombas de semilla muy fácilmente.

Vas a necesitar: arcilla*, agua, semillas (de flores, árboles, frutas, verduras…) y algo de tierra.

Primero mezcla muy bien las semillas con la tierra y la arcilla. Después, añade un poco de agua para que cuando la mezcles, quede como una masa. Forma pequeñas bolitas, como de 5 cms. Cuando hayas terminado de formarlas, déjalas secar al sol durante 12 horas. Puedes invitar a tus vecin@s, amig@s y familiares a que te ayuden. Cuando tengas muchas te invitamos a regarlas por la ciudad en aquellos lugares donde te gustaría que hubiera plantas como parques, lotes baldíos, camellones…

Si todos participamos, dentro de poco tiempo Oaxaca será una ciudad más verde y hermosa.

* La arcilla es importante porque impide que pájaros u otros animales se coman las semillas. Cuando llueva, la arcilla conservará humedad, lo que permitirá que las semillas puedan germinar.