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Haciendo oficial la doble fila

Solucionando el problema, con el problema.

Quienes caminen por la calle Reforma o Garcia Vigil estos días notarán un cambio notable en el paisaje que por evidente puede que no se identifique del todo. Se trata de la adecuación de cajones de estacionamiento en batería que el caso de G Vigil va desde el inicio del acueducto en el barrio de Xochimilco sur, hasta una calle antes de llegar al Zócalo de la ciudad.

Esta medida fue creada para permitir el mayor número de autos estacionados en sobre el flanco de la calle, por lo que la presencia de automóviles estacionados se ha incrementado de forma muy evidente, pero la medida implementada por transito municipal va aún más allá. En algunas partes de esta misma calle se ha implementado una fila extra de estacionamiento en el lado opuesto de la calle, ampliando aún más los cajones disponibles en dos filas.

Hace un par de semanas cuando el director de vialidad municipal anunció esta medida argumentaba que se establecía como una forma de combatir la doble fila de estacionamiento que se forma sobre estas y otras calles –el Imparcial 24 de marzo del 2014–. Sin embargo esta medida por el contrarío, no pone freno a la practica de la doble fila, si no que la hace oficial, se vuelve normativa y así los elementos de transito no tiene que preocuparse de ella, en las calles que la permitan.

Sorprende la forma tan poco meditada con la que se impone esta medida en una de las calles con mayor atractivo económico y patrimonial de la ciudad. Sorprende también como la afectación al paisaje urbano ha sido tan poco considerada, al grado que actualmente lo que podemos apreciar sobre G Vigil es la instauración de un gran estacionamiento público gratuito, que ocupa la mayor parte del perfil de la calle.

Hay varios argumentos a esgrimir en contra de esta medida, que si bien va destinada a resolver el problema de la falta de lugares de estacionamiento, termina generando un número mayor de conflictos.

De entrada están los evidentes, la sensación de que de a poco el centro de la ciudad se convierte en un estacionamiento público gratuito, que termina siendo una nueva forma de subsidio a los propietarios de vehículos. Lo que se vuelve una forma de incitación a que la gente compre más coches, si la gasolina esta subsidiada, los impuestos a su posesión se van eliminando y el estacionamiento gratuito se duplica, parece que tener un auto es una buena idea, el problema es donde acomodar este aumento de vehículos.

También están las afectaciones al transito, eliminar una fila de circulación para estacionar más autos, no genera ninguna alternativa al propio auto. Es decir, no se está eliminado un carril de circulación para ofrecer alguna otra alternativa, como un carril bici o mejorar las condiciones de movilidad peatonal. Simplemente se trata de un reacomodo dentro de la geometría de las calles de un mayor numero de vehículos parados, esto trae dos consecuencias inmediatas.

En el caso de la entrada y salida al cajón de estacionamiento, esta se hace desde dos direcciones, izquierda y derecha, lo que implica cortes a la vialidad por ambos lados. Por otro lado, la salida de los estacionados en batería se hace en reversa, lo que aumenta el número de puntos ciegos, incrementando las probabilidades de accidentes especialmente para peatones ciclistas y motociclistas, que desaparecen más rápidamente del cuadro visual.

Pero sobretodo, resulta triste ver como de nuevo se traza una política que va en contrasentido con lo que la lógica y la tendencia en movilidad marca para las ciudades en la actualidad, de nuevo quedamos fuera del ritmo de los avances en materia urbana. Mientras en ciudades de nuestro propio entorno se instauran parquímetros para reducir la presencia de autos en las fachadas de las calles, aquí se amplían espacios.

Si suponen que esta medida ayudará a la actividad turística o de servicios los estudios y experiencias previas señalan lo contrario, los espacios de estacionamiento suelen ser copados por propietarios de negocios y residentes locales lo que anula esta medida. Lo que realmente hace a una ciudad más eficiente y accesible comercialmente es que la gente pueda transitarla fácilmente y entrar a comprar libremente, eso esta ampliamente documentado y llevado a al practica en ciudades como el D.F.

Si esta medida se extiende mas allá de los límites que tiene en la actualidad las consecuencias para el paisaje y la vida de la ciudad pueden ser muy negativas. Atacar problemas en las ciudades con una visión que se reduce aun sólo aspecto de la misma es una practica poco rentable par la ciudad y sus habitantes. Solucionar un problema haciéndolo oficial equivale a evadir el problema de fondo, y aceptar que simplemente no se ha podido resolver.

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1 Comentario

  1. RLC Abril 16, 2014 at 3:23 pm

    Me gustaria que en la calle de Las Casas implementaran este tipo de estacionamiento… para que quiten tanto puesto ambulante.. que ya no es ambulante… “ya es muy establecido”