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Centro de Convenciones

Enero 23, 2015 Artículos, La ciudad es casa de todos Comentarios desactivados en Centro de Convenciones

Las ciudades requieren constantemente renovarse y dar lugar a nuevos espacios para mantener su dinámica y tendencia natural al crecimiento. Para que esto suceda, dos aspectos son esenciales: entender las ventajas y desventajas de cada ciudad y dirigir los esfuerzos de los gobiernos, los colectivos y las personas, en dirección de aprovechar estas ventajas y combatir las desventajas.

Lo que sucede en nuestro país es que somos unos grandes desconocedores de nuestras propias ciudades, con unas pocas excepciones. Las ciudades en México son descritas desde el análisis de sus partes y pocas veces se contempla un todo. Tampoco se suele tener una visión de ciudad, es decir, un objetivo y un programa que conduzca, desde una definición elemental, a las ciudades en dirección de un concepto final vislumbrado de manera racional.

Las ciudades en México, por desgracia, son casi siempre objetos intuitivos que se van componiendo de forma acelerada, y las soluciones a los problemas que enfrenta, son casi siempre respuestas tardías a situaciones que ya ocurren. Son pocos los casos donde la planeación de la ciudad mexicana se adelanta a la ocupación del espacio, preparando éste para ser habitado.

La improvisación es un gran enemigo de las ciudades. Hace que sus recursos se gasten de manera apresurada y sin mucha conciencia, omitiendo ese conocimiento de la realidad de la urbe, o evitando planificar la ciudad futura de forma más inteligente.

Hay que entender un par de cosas antes de seguir adelante en esta definición sobre el citado proyecto. Muchas veces se ha repetido que la ciudad de Oaxaca vive del turismo; hasta el día de hoy quien escribe, no conoce una fuente oficial que sustente esto.

Por el contrario, los datos del censo económico del 2011, reflejados en el documento Zonas Metropolitanas de los Estados Unidos Mexicanos del INEGI, en su análisis para la Zona Metropolitana de Oaxaca, nos dice que el aporte del sector alimentos, hoteles y servicios turísticos es menos del 5% del PIB de la ciudad.

Estas cifras no son para nada despreciables, pero están muy por debajo del verdadero motor de la economía urbana, según este mismo documento. El consumo interno en su tipo minorista representa casi el 30% del PIB urbano. Si de algo vive la ciudad, es de los pequeños comerciantes que abastecen lo mismo a los habitantes de la urbe, que a otros oaxaqueños que acuden a comprar a alguno de los miles de locales que subsisten en el centro de la ciudad, particularmente en el cuadrante suroeste.

La segunda cosa que hay que entender, es que la ciudad de Oaxaca requiere tanto de áreas verdes como de empresas y proyectos exitosos. Y que nuestro desarrollo como ciudad debe considerar muchas cosas, pero una muy en particular, es la conservación del medio ambiente con el que convive y del cual, en última instancia, depende.

La contaminación de la ciudad de Oaxaca y su zona metropolitana no es un mito; el crecimiento de la mancha urbana y el uso intensivo de vehículos de motor se ha convertido en un reto para el que debemos prepararnos en un mediano plazo. En este aspecto, la conservación de los pocos pulmones verdes de la ciudad será una necesidad urgente para la que debemos estar preparados desde ahora.

El proyecto del Centro de Convenciones para la ciudad de Oaxaca puede ser un proyecto importante para el desarrollo de un sector económico de la ciudad. No el más importante como he tratado de explicar al inicio, pero sí de gran relevancia para permitir la llegada de recursos al PIB urbano de la ciudad capital. En eso pareciera que existe consenso.

Lo que de verdad está por demostrarse, es si la locación que se ha elegido para implantar tal idea es la adecuada; con mirada de urbanista y basado sólo en cuestiones técnicas, me parece que no es el mejor lugar. Existen una serie de dificultades propias del sitio, topográficas, mecánicas y viales, que si bien son superables, convertirían el proyecto en uno costoso social, económica y ambientalmente hablando, con buen riesgo de fracaso.

La urbe necesita ideas como ésta, pero sobre todo requiere ser muy sensible a que las soluciones deben ser de largo plazo y no inmediatas. Pese a la buena voluntad que pueda haber por parte del gobierno para activar la economía, en este caso creo que valdría la pena recapacitar y recordar que para hacer un proyecto valioso, es necesario hacerlo viable desde el mayor número de frentes.

 

@tavomad

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